domingo, 14 de octubre de 2012

GAME OF THRONES CATELYN STARK

" La última vez que me alojé aquí era todavía Catelyn Tully" (dijo a la posadera). Escuchó los murmullos a su alrededor, sintió todos los ojos clavados en ella. Miró a su alrededor, observó los rostros de los caballeros y las espadas leales, y respiró hondo para controlar los latidos frenéticos de su corazón. ¿Se atrevería a correr el riesgo? No tuvo tiempo para pensarlo, pasó un instante y su propia voz le resonó en los oídos. "Tú, el del rincón"  (dijo a un hombre de edad avanzada en el que no se había fijado hasta entonces). "Ese emblema que llevas bordado, ¿es el Murciélago Negro de Harrenhal, Mi Señor?"

"Sí, mi señora" (respondió el hombre poniéndose en pie).

"¿Y es Lady Whent amiga fiel y sincera de mi padre, Lord Hoster Tully de Aguasdulces?" (pregunto Catelyn Stark)

"Sin duda" (respondió el hombre con firmeza).

Ser Rodrik se levantó con calma y se aflojó la vaina de la espada. El enano los miraba, asombrado, con una expresión de desconcierto en los ojos desiguales.

"El Corcel Rojo siempre fue bienvenido en Aguasdulces, Mi Padre considera a Jonos Bracken uno de sus abanderados más antiguos y leales" (dijo Catelyn Stark a los tres caballeros sentados junto a la chimenea).

Los tres caballeros intercambiaron miradas indecisas. "Su confianza honra a nuestro Señor" (dijo al final uno de ellos, aún titubeante).

"Envidio a vuestro padre por tener tantos y tan buenos amigos, pero no entiendo adonde pretendéis llegar, Lady Stark"(intervino Tyrion Lannister).

Catelyn no le hizo caso. Se volvió hacia el grupo numeroso que vestía de azul y gris. Eran más de veinte, constituían la clave de su plan. "También reconozco vuestro emblema: las Torres Gemelas de Frey. ¿Cómo se encuentra vuestro señor?"

"Lord Walder está muy bien, Mi Señora, tiene intención de contraer matrimonio de nuevo en su nonagésimo día del nombre, y ha pedido a vuestro Señor Padre que lo honre con su presencia en la ceremonia" (contestó el Capitán poniéndose en pie).

Tyrion Lannister disimuló una risita, y Catelyn Stark supo que lo tenía en su poder.

"Este hombre entró en mi casa como invitado, y allí conspiró para asesinar a mi hijo, a un niño de siete años" (proclamó en voz alta para que lo oyera toda la sala, al tiempo que señalaba al enano). Ser Rodrik se situó junto a ella, espada en mano.

"En nombre del Rey Robert y de los buenos Señores a los que servís, os ordeno que lo apreséis y me ayudéis a llevarlo a Invernalia, donde se someterá a la justicia del Rey". (dijo Catelyn Stark) No habría sabido decir qué le proporcionó mayor satisfacción: el sonido de una docena de espadas que se desenvainaban al unísono o la expresión en el rostro de Tyrion Lannister.

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